miércoles, 22 de diciembre de 2010

DESDE EL ALMA

Estaba todo bien con Amarfu Lacatu. Compartimos ese pequeño segmento de la vida con la intensidad habitual. Después buscó un cuchillo en algún lado para cortar unas rodajas de salame que compartiría con los pibes, allá, en el fondo, tras el festival, entre las plantas de tomate que habían florecido en la huertita. Lindo laburo. Pensado a corazón. Tomamos algún vinito. Nos reímos, como siempre. Luego, el angelito partió. Se fue a brillar.

Alguien dijo que recordar las cosas que no pasaron es un poco hacerlas suceder. Por eso elegí recordarlo de este modo, toda vez que mi estupidez de aquella vez fue tan insolente que no pude percibirlo. Por eso me cuesta perdonarme haber fallado en aquel detalle. Muchas veces, o algunas, el destino no te brinda otra chance. De todas maneras, y en el fondo, se trató sólo de un detalle. De lo más importante ya se había encargado. Se había encargado de todo. Siempre compartiendo y convidando alegría. Pateando diagonales que nos aproximen. Con sinceridad y valentía. Con autenticidad y elegancia barrial. La vida había florecido ya (tan claro lo tenías). Ojalá nos encontremos en alguna parte del trip. Te extrañamos Santi.

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Hicieron camino al andar