domingo, 18 de septiembre de 2016

CADA VEZ (diez años)



Y cada vez que alguien me preguntaba: ¿y Julio López?, yo enseguida le contestaba: ¿y Julio López? Y después seguíamos caminando..

jueves, 19 de noviembre de 2015

DOS CAMINOS MUY DIFERENTES

Pasó el tiempo y pasó de todo. Cantidades de análisis sobre lo que hubiera pasado si algunas delas decisiones hubieran sido otras. La coyuntura, el contexto, la suerte, los pactos, los quiebres y montones de aristas que llevan a infinitas explicaciones y desenlaces, tan posibles como incomprobables.
¿Confianza excesiva? Quizás. ¿Estancamiento? Puede ser. ¿Un dormir profundo en los laureles de Néstor y Cristina? Muy probable. Estos días, horas minutos, trascienden de todo eso. Puede que sea momento de guardar el peronómetro. De salirse de una idea de izquierda inmaculada e intransigente. De caerse del catre de una clase media que borró de su memoria el espanto de los noventa y los primeros dos mil. Esta situación trasciende todo eso.

Ya está clarísimo como el agua todo lo que se explicó acerca del rol del estado. De los peligros del libre mercado (se te extraña fuerte Eduardo Galeano). De la importancia de la ampliación de derechos (con todo lo que falta). De las conquistas populares de todos estos años (con todas las que faltan). Lo bueno y lo malo, lo distinto, lo igual y lo parecido. Lo dicho y lo oculto. Esto trasciende de todo eso porque las diferencias esenciales están más a la vista que nunca. Entonces, más allá de las figuritas de turno, está bastante fácil para decidirse, elegir, optar, pronunciarse, o lo que sea. Como dijo Alejandro Dolina hace poco, hablando de estas notorias diferencias: “No le podés pifiar”.

Esto trasciende de lo partidario, de los idealismos personales, de las banderas políticas, en arenas donde todo se mezcla. Lo resumo así, en lo que intento plantear como antítesis del voto en blanco esta vez. Lo resumo así esta vez, que es tan importante y tan visible que “no le podés pifiar”. Lo resumo así, confiando en la mayoría de un pueblo que puede distinguir. Lo resumo reconociendo que si el contexto hubiera resultado todavía más adverso a mis ideas, aun así me volcaría a cualquiera de las otras cuatro opciones, frente a la derecha privatista neoliberal. Hubiera votado a del Caño. Hubiera votado a Stolbizer. Hubiera votado a Rodríguez Saá. Hubiera votado a Massa. El hilo fino lo dejamos para el 11 de diciembre en adelante. Hoy es Scioli.


martes, 24 de marzo de 2015

LOS DIAS NI LAS COSAS

"La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir... libre como el viento". León Gieco

 

viernes, 21 de noviembre de 2014

JUGANDO EN LAS ESCALERAS

   Al Copy le gustaba ir a las agencias y hacer las jugadas en persona. No quería mandar a nadie con los mandados ni que le levanten juego por teléfono. Los intermediarios le parecían un estorbo y las nuevas tecnologías no terminaban de seducirlo. A menudo, se encerraba durante horas, en silencio, analizando los comportamientos de las distintas loterías aunque sin descuidar los quehaceres de su gran amor: el circo hípico.
 
Jugaba para ganar y jugaba para jugar. El Copy sentía que él mismo se jugaba en cada apuesta que hacía. La misma sensación lo albergó en los tiempos de casino y póker. En aquellos campeonatos clandestinos de truco, disputados en cuevas de humo y cocaína. En la sombría tiniebla donde más de una vez jaló el gatillo de la ruleta rusa, sintiendo el caño frío contra su propia sien. Y ahora sentía que se repetía la secuencia en cámara lenta. Que la bala que tantas veces no salió del revólver esta vez volvía para encontrarlo definitivamente.

   -No todo es un negocio, Copy, no te olvides- dijo Roque, luego de un prolongado rato de silencio entre ambos.

    -Nada es negocio- redondeó su amigo, sintiéndose un peón más en el tablero cuadriculado-, nada es probable. Lo único que se puede hacer es esperar, pensar y redoblar. O encontrar la compañía de un ángel, porque yo ya estoy muerto.
 

sábado, 15 de noviembre de 2014

ESCALERAS

 Era uno de esos atardeceres en los que el jugador experimenta la genuina sensación que lo moviliza a intentar la hazaña, privilegiando utopías y quimeras por sobre cualquier atisbo de falso realismo que lo detenga. Era un atardecer de posibilidades imposibles. De tomar riesgos.


   Si el deseo de alterar el orden de las cosas era una sensación irrefrenable. Si las caras de la moneda eran dos, entonces eso era suficiente espíritu motor. Suficiente atractivo para moverse y actuar. Era un sacudón.  Una campana de largada hacia aquello que esperaba allí nomás. Eso que tanto se anhelaba, aunque se pareciera al destino imposible.


viernes, 14 de noviembre de 2014

OTRA ESCALERA

   Finalmente ese era su estilo. Argelia era capaz de detonar algunas de sus propias sutilezas, con la intención de dar un mensaje claro. Un mensaje claro en la confusión, brillando sobre la nada confusa. Así era capaz de transcurrir una buena cantidad de días consecutivos, sin ofrecer el más mínimo signo de acercamiento. O podía tener rachas de constancia y aproximaciones excesivas, muchas veces desmedidas, y tan irregulares como inevitables. Cuando se empecinaba en demostrar que estaba cerca, podía notarse a simple vista. Cuando se alejaba impiadosamente, hacía tambalear todo el cosmos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

UNA ESCALERA

   A cincuenta metros de la puerta volvieron a cruzarse. Ella sonrió y ambos fingieron naturalidad en la situación. Comenzaron a caminar juntos y conversaron sobre algunas tonterías casuales sin la menor importancia para nadie. Durante un espacio de silencio que ninguno de los dos interrumpía, Roque se animó a silbar unos acordes inventados y desafinados. Tampoco dejaron que sus muñecas se choquen como solía ocurrir.

   Dos cuadras antes de lo habitual, ella le dijo que tenía que doblar: “No quiero desviar tu camino”, y estiró el brazo para saludarlo. Roque esbozó media sonrisa y no dijo nada.

miércoles, 22 de octubre de 2014

FUIMOS TANTAS VECES

En cualquier película. En cualquier planeta. En la Ruta. En Anhedonia. En el país. Entre rayuelas y cometas. En los diarios. En una calle, en algún bar. Andan.. y el amor espera.



jueves, 1 de agosto de 2013

Primeramente quisiera saludar

   Esta película ya la dieron. Alguien levanta el dedo, la voz, el pelo, las tetas. El micro viene bastante lleno. Los que se bajan, los que se suben, los que empujan, los que se hacen los dormidos. Los dormidos, los perdidos. El micro frena de golpe, Alguien baja rápido corriendo. Alguien ordena papeles, tontea . Vos saltás, te atás. Estás ahí, del otro lado de la pantalla. La de reir y llorar.

   Los gritos son los de siempre. Las consignas son como unos carteles a los que llaman pasacalles. Las conciencias son como almas que firman un petitorio. Las escaleras son esos ladrillos que ves ahí. Todos esos pisos que se fueron construyendo. De a uno, porque los cimientos no son solamente materiales. Hay un mundo allí fuera que les da vida y forma. Años de gente. Mucha gente. Estampitas en la computadora y cosas posta. La de abrir ventanas posibles.

   Tener tanto culo como para que pase algo bueno. Sacar las cuentas (entre los ejemplos de pescado podrido y la bosta del toro campeón) parece gracioso en cualquier continente. Son formas de discutir. Modales académicos, tecnicismos. Mandar a la gringada a la concha de su madre. Una sutileza económica. La lupa en los impuestos y los opios de los subestimados pero enormes pueblos. Los que caminan, aunque no puedas verlo.


   Parece temprano de vuelta. Las palabras falsas están indiferentes. Esta es una película de 24 fotos repetidas por segundo. Las caras de culo que se avecinan una vez más. Los días lindos que llegarán. Mañana, alguna vez.


sábado, 24 de marzo de 2012

TREINTA Y SEIS

Todavía retumban las campanas,
escalofríos y soledades tenebrosas.
El más violento paréntesis obsceno.
Lo incontable y lo imborrable.
No temas.

Ojos tuertos a la vera de la tumba,
cadenas y silencios espasmosos.
La certeza de la muerte sobre el mar.
Los derechos y los izquierdos.
No mires.

Las ideas de lo que pudo haber sido,
falsedades y traiciones groseras.
Los negocios de las víboras humanas.
La sangre y la tierra.
No tiembles.

Qué imborrables aquellas melodías!,
lápices y pañuelos siempre blancos.
La furia de los que nunca más podrán.
Juicio y castigo.
No dudes.

Todavía florecen las semillas,
Memoria y Justicia Verdadera.
Cada uno de los utópicos pasos.
Madres y Abuelas.
Sobre un sendero difícil
pero posible ya.
No más. No menos.
Estás presente.


miércoles, 11 de enero de 2012

ALGUNAS PARTES



Partes, partes, sólo partes. Partes de una historia contada en partes. En partes cortadas, recortadas. La película de la guerra de las verdades, en 24 cuadros por segundo, y un cartel que indica: hombres trabajando.

Hombres ajustando la corbata con el servilismo del que sabe que lo suyo es seguir machacando. Intereses patronales ejecutados por súbditos sin sutileza. Algún contragolpe poderoso desde el barro, una señal. La dialéctica de las hormigas y el elefante. Un resultado que también es solamente una parte. Un pero. Un grito. Un chutazo de gol. 

Hombres y mujeres trabajando por la igualdad. Otros y otras hablando del poder, desde el poder. Deseando en lo más profundo que la utópica igualdad definitiva nunca se produzca. Abogando por conservar su parte suya. La superioridad en todas sus formas. Negros con plasma, asados de parqué, canaletas del juego y de la droga. Gente bien, boqueando, levantando el levantavidrios, separando. 

La síntesis, la antítesis, y el dinamismo de la pantalla que, de una u otra manera, termina por colocar a su estribor aquello que alguna vez pareció latir a babor. Sensibilidades complicadas. Paliativos, transformaciones profundas, millones de votos, armas para el pueblo. Dogmas. Biblias de la vida. Teoría en partes. 

Un chico sale de la escuela técnica y toma el bondi de regreso a casa, boleto secundario mediante. Algunos pasajeros lo miran con desprecio. Sus rasgos físicos se encuadran perfectamente en el estereotipo de delincuente que algunos medios supieron conseguir. Pero el joven tuvo un buen día: está cada vez más convencido de que la mecánica es lo suyo, lo que le gusta. A lo lejos, frente a la parada del micro, el kiosquito de diarios y revistas soporta un grafiti que reza: Fuerza Clarín. 

Lo que hay que hacer cuando el que hace es el señor o la señora de ahí enfrente o de ahí al lado. Lo ordinario, lo escandaloso, lo oficial, lo artificial. Los antitodo que tontean rumeando un odio forjado por los siglos de los siglos. La vida cuesta arriba cuando la nacionalidad o el color de piel termina por jugar una mala pasada histórica. Los próceres genocidas con estatua y billete a su salud. Los héroes de barrio cocinando puchero para los pibes. 

Las partes que no alcanzan para la construcción total-ideal. Los manuales para romper todo lo que no alcanza, multiplicando las partes separadas, pequeñas, parceladas por doquier. La nebulosa del bien y el mal y el complejo encastre de sus partes. El invisible dueño de la cadena de hipermercados y el cliente de gran pasar que se regocija basureando a una cajera y, por supuesto, a un país que irremediablemente comparte con los demás. 

Las flechas en el bosque de Sherwwod. La policía del pensamiento. Los 400 metros para el disco. Los canales de TV que faltan y los que se repiten. La fuerza de las radios para pocos. La vergüenza de la soberbia ajena. Los errores propios y los propios defectos. Cada uno de los colores en la bandera de los Pueblos Originarios. Cada máquina en las fábricas recuperadas. Las bases que siguen firmes tras la caída de un edificio simbólico. El aire acondicionado y los que duermen en el hotel sin techo de las mil estrellas. La sequía y las inundaciones. El libro diario, el debe y el haber. Hace frío, hace calor.

lunes, 12 de diciembre de 2011

NOS DAMOS CUERDA

Nos damos cuerda y alegría para encarar los próximos tiempos por todo lo que falta que es muchísimo pero tan cierto como que es muy esperanzador todo lo que pasó en los últimos años después de haber visto y oído y leído tantas cosas muchas veces sin fundamento o puramente desde el odio el egoísmo y la discriminación que se tornaron tan visibles como nunca antes porque además de las boludeces de que no iba a terminar el mandato primero no iba a poder seguir sola después no se iba a presentar más tarde y no había más para nadie sobrevinieron sensaciones acciones y pensamientos que plasmaron el escenario social político y cultural sobre nuevos ejes de discusión y participación que invitan ilusamente a soñar con que una historia mejor es posible con más inclusión más equidad y más caminos allanados para nuevas luchas posibles que durante décadas descansaron en la hipocresía en la conveniencia corporativa y en los cánones de una cosmovisión pensada a gran escala por el establishment sin considerar la alternativa de que el poder político y el poder económico pueden entrar en tensión al calor de una democracia que crece con el tiempo porque no es cuestión de olvidar que el poder no solamente se tiene sino que se ejerce y hay diferentes mecanismos para hacer uso de ese ejercicio y es por eso que uno que es un tonto que tiene dudas y certezas pero que intenta interpretar con conciencia crítica y construcción colectiva también se alegra por encontrar en esa andanada de equivocados del cincuentaicuatro algunos amigos y compañeros a los que admira y que de una u otra manera enfocan el asunto de manera similar entre los que se encuentran seres muy queridos de la vida cotidiana y otros fuegos que de una u otra manera podrían llamarse indio gieco charly fito diego dolina evo galeano madres y abuelas y etcéteras y por qué entonces no alegrarse de haberse plantado para patear al alca al carajo y promover la unasur y la celac y pensar que hay cada vez menos genocidas sueltos aunque todavía quedan varios bastardos gozando de este sol y que de a poco se van desmoronando las supersticiones de barrio especial y hay más voces aunque faltan voces y hay monopolios de los nervios y hay más jubilados mejor aunque falte mejorar y hay matrimonio igualitario y más chicos comiendo y yendo a la escuela aunque todavía se pasa hambre y frío pero que también hay que analizar con perspectiva histórica para entender cuál tiempo pasado fue mejor y mirar en relación a otros rincones del planeta para entender como viene la canción y entonces pensarnos como latinoamericanos y poder soñar que una patria grande nuestra es posible y que después de tanto no está tan mal que el dilema de que perón sí perón no puede encontrar correlato por ejemplo y solo por ejemplo en la opinión de chávez sobre perón sobre néstor sobre cristina y sobre esta argentina tan pero tan diferente a la de hace diez años y a la de hace treinta y a la de hace cien porque si el mundo es injusto desde que es mundo es importante tener memoria para aprender de los pasados y pensar que tener al frente una líder de semejante calibre no es cosa de todas las épocas ni de todas las vidas y empujar para que tanto esfuerzo no sea en vano y no se eche a perder por adentro porque también es cierto que adentro permanecen personajes con los que uno que es un tonto con dudas y certezas no camina tranquilo y algunos hasta son gobernadores intendentes y miembros del gabinete y supuestamente acompañan el modelo movimiento o como quiera que se llame la cosa entonces en buena hora pueda afinarse la sintonía y abrir el juego para los que van por una transformación profunda y no se parecen a los del partido amarillo que armará la opereta para dar el zarpazo y volver a lo que ya tuvimos y no queremos y por eso es que hay que defender lo alcanzado y pelear por todo lo que queda pendiente y aunque a veces nos encolumnemos en reclamos más que justos que se hacen desde los sectores más radicalizados si es que se permite el término no es cosa de tirar todo negativo ni de ir a brindar con los peores sobones del mercado ni de arrastrarse en busca de espacio en los medios del grupo que tanto mierda nos hizo y por eso uno que es un tonto con dudas y certezas pero que también es un corazón un cuerpo y una cabeza camina se emociona siente piensa y se abraza con alegría creyendo saber que la cosa se puede hacer mejor pero que también es posible y que implica desencuentros discusiones broncas y otras yerbas porque nada es gratis ni fácil y eso a esta altura muchos pudimos aprenderlo porque es parte del legado de nuestra historia y es parte de la sangre pero que si nos cebamos en un idealismo absoluto empezamos a quedar cada vez menos hasta que corremos el riesgo de quedar completamente solos con nuestra conciencia y uno en el universo encuentra que no es todo lo bueno lo solidario lo comprometido y lo arriesgado que le gustaría y que muchas veces reclama y entonces es cuando la teoría tan linda se escinde de la práctica como por resorte y la vida es otra cosa y la política una jauría de todos los días entonces por eso nos animamos a ponernos contentos y a empujar para adelante y nos damos cuerda y nos damos cuenta que quizás el pueblo y los pueblos de la región no estamos tan equivocados y no vamos a dejar que nos lleven puestos como tantas otras veces y emergen tantas palabras que intentan decir mucho pero no descubren nada y casi que no se entienden pero se acercan al convencimiento de que el tiempo es ahora y el tiempo no espera a nadie.

miércoles, 12 de octubre de 2011

OTRA HISTORIA DE VENAS

Por Eduardo Galeano


EL DERRAMAMIENTO DE LA SANGRE Y DE LAS LÁGRIMAS: Y SIN EMBARGO, EL PAPA HABÍA RESUELTO QUE LOS INDIOS TENÍAN ALMA


"En 1581, Felipe II había afirmado, ante la audiencia de Guadalajara, que ya un tercio de los indígenas de América había sido aniquilado, y que los que aún vivían se veían obligados a pagar tributos por los muertos. El monarca dijo, además, que los indios eran comprados y vendidos. Que dormían a la intemperie. Que las madres mataban a sus hijos para salvarlos del tormento en las minas. Pero la hipocresía de la Corona tenía menos límites que, el Imperio: la Corona recibía una quinta parte del valor de los metales que arrancaban sus súbditos en toda la extensión del Nuevo Mundo hispánico, además de otros impuestos, y otro tanto ocurría, en el siglo XVIII, con la Corona portuguesa en tierras de Brasil. La plata y el oro de América penetraron como un ácido corrosivo, al decir de Engels, por todos los poros de la sociedad feudal moribunda en Europa, y al servicio del naciente mercantilismo capitalista los empresarios mineros convirtieron a los indígenas y a los esclavos negros en un numerosísimo «proletariado externo» de la economía europea. La esclavitud grecorromana resucitaba en los hechos, en un mundo distinto; al infortunio de los indígenas de los imperios aniquilados en la América hispánica hay que sumar el terrible destino de los negros arrebatados a las aldeas africanas para trabajar en Brasil y en las Antillas. La economía colonial latinoamericana dispuso de la mayor concentración de fuerza de trabajo hasta entonces conocida, para hacer posible la mayor concentración de riqueza de que jamás haya dispuesto civilización alguna en la historia mundial.


Aquella violenta marea de codicia, horror y bravura no se abatió sobre estas comarcas sino al precio del genocidio nativo: las investigaciones recientes mejor fundadas atribuyen al México precolombino una población que oscila entre los veinticinco y treinta millones, y se estima que había una cantidad semejante de indios en la región andina; América Central y las Antillas contaban entre diez y trece millones de habitantes. Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizás más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio. Según el marqués de Barinas, entre Lima y Paita, donde habían vivido más de dos millones de indios, no quedaban más que cuatro mil familias indígenas en 1685. El arzobispo Liñán y Cisneros negaba el aniquilamiento de los indios: «Es que se ocultan -decía- para no pagar tributos, abusando de la libertad de que gozan y que no tenían en la época de los incas».


Manaba sin cesar el metal de las vetas americanas, y de la corte española llegaban, también sin cesar ordenanzas que otorgaban una protección de papel y una dignidad de tinta a los indígenas, cuyo trabajo extenuante sustentaba al reino. La ficción de la legalidad amparaba al indio; la explotación de la realidad lo desangraba. De la esclavitud a la encomienda de servicios, y de ésta a la encomienda de tributos y al régimen de salarios, las variantes en la condición jurídica de la mano de obra indígena no alteraron más que superficialmente su situación real. La Corona consideraba tan necesaria la explotación inhumana de la fuerza de trabajo aborigen, que en 1601 Felipe III dictó reglas prohibiendo el trabajo forzoso en las minas y, simultáneamente, envió otras instrucciones secretas ordenando continuarlo «en caso de que aquella medida hiciese flaquear la producción». Del mismo modo, entre 1616 y 1619 el visitador y gobernador Juan de Solórzano hizo una investigación sobre las condiciones de trabajo en las minas de mercurio de Huancavélica: «...el veneno penetraba en la. pura médula, debilitando los miembros todos y provocando un temblor constante, muriendo los obreros, por lo general, en el espacio de cuatro años», informó al Consejo de Indias y al monarca. Pero en 1631 Felipe IV ordenó que se continuara allí con el mismo sistema, y su sucesor, Carlos II, renovó tiempo después el decreto. Estas minas de mercurio eran directamente explotadas por la Corona, a diferencia de las minas de plata, que estaban en manos de empresarios privados.


En tres centurias, el cerro rico de Potosí quemó, según Josiah Conder, ocho millones de vidas. Los indios eran arrancados de las comunidades agrícolas y arriados, junto con sus mujeres y sus hijos, rumbo al cerro. De cada diez que marchaban hacia los altos páramos helados, siete no regresaban jamás".


Fragmento incluido en Las Venas Abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, 1971.


martes, 4 de octubre de 2011

REALIDADES SIMBOLICAS



Hay cosas que te rompen la cabeza. Te sacan del eje. Un ida y vuelta entre el terreno de lo “verdadero” y la construcción de lo “simbólico”. Para algunos, el campo simbólico no es más que un costado blando de la “realidad”, una superestructura discursiva. Para otros, los vaivenes de la vida física y material sólo son aprehendidos cuando se cristalizan en un símbolo, una metáfora, una imagen. En cualquier caso, quizás se trate de un proceso circular que deja marcas (algunas de las cuales, devienen huellas). En la relación entre una y otra cosa, puede que se encuentre alguna explicación.

No es la intención de estas líneas analizar la epistemología del símbolo ni de lo simbólico. Muchas veces, un “algo” simboliza un universo mucho mayor. Imagino a Darwin haciéndole el juego a los ateos. A Copérnico, confesando su borrachera mundana, y más de una vieja parando la oreja para chusmear después. Freud, afiebrado, pinchándole el globo a los que creían que la razón lo podía todo. Muy simbólico todo, verán, muy inconsciente.

La teoría de la relatividad sintetizada a que una cosa lleva a la otra, y así por el estilo. La plusvalía como un vuelto encanutado en algún suculento bolsillo. Un flaco que baja unos cuadros. El martillo, la hoz, un bombo en negra y la banderita de las estrellas en todas las casitas del mundo. Y en la luna. Todo sonando en cinco punto uno. Palabras. Consignas de igualdad e inclusión en algunos rincones. Palabras-hechos-palabras. Metáforas de la vida, real y simbólica. Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir. Consignas reales. Simbólicas. Vida y muerte.

Ponerse la camiseta. Agitar. Releer una zoncera, un aguafuerte. Defender el modelo. O profundizarlo. O corromperlo y bastardearlo. O conspirar en su contra. Hacer una fiesta. Convertirse en un Gregorio Samsa cualquiera, olvidado por ahí, como tantos, pero sin perder la ternura jamás. Diversidad cultural. Soberanía. Monopolios, totalitarismo. Tirar la perinola y ofrecer millones en premios. Puros símbolos.

Un pañuelo blanco. El cuervo Moisés, de rebelión en la granja. Los indios kilmes obligados a exiliarse por la colonia. Una película sobre Papel Prensa. Una canción para la Magdalena. Un ultramachista relatando el partido para todos. Y para todas. Los Lápices que siguen escribiendo. La ambulancia que se niega a entrar a la villa. Rocky Balboa en Rusia. Palermo en Japón. La estampita de Pugliese. La vinchita que tenías ese día. Algunas cosas.

Maradona. El botón con la PB del ascensor. El ALCA y la ONU. Las siglas. Las escaleras de bajar. El mate amargo. La tecnología. Gatica pidiendo respeto entre los oligarcones. El juez de línea levantando el banderín. Alí dando clase, batallando por África. Muy negro, muy malo. Peleando con un cocodrilo, con una ballena. Negándose a Vietnam. Los chicos jugando en el barrio y en el barro. Los caretas, la traición. El bondi que se puso hasta las manos. Las caras. Las miradas.

Las oportunidades. Los temas tabú. Los sueños y las instituciones. Los miedos, los paréntesis, los silencios. Los nadies. Las risas, los llantos, los brindis, los anchos falsos. Los caminos. La suerte que es grela (yira). Las caricias a los autos. Los dinosaurios, las hormigas, los sapos. Los negocios y el lenguaje. Dios y el diablo en el taller. Los tiempos que corren. Lo que vendrá. El instante que ya pasó. La gente que extrañamos. Las decisiones que tomamos. Los símbolos reales confundidos entre el cuerpo, el alma y la cabeza.

jueves, 22 de septiembre de 2011

LA PATA CÍVICA

Después volvías con la boca floja y a los tirones. Boqueando. Formateabas tu sensibilidad en clave taliónica y disimulabas tu sed gatillera. Ahí andás añorando aquellos buenos tiempos pasados. Dónde no había nada que discutir. Donde a vos nunca te pasaba nada. Vos no te metías, claro.

Te calzaba bien esa cadena de bolsiqueo, a través de la cual podías quedarte con las migajas de algún pobre diablo. A tu manera, sembrabas. Se te hacía fácil levantarte con el lamparón a la misma hora. Sí, señor. No, señor. Claro, señor. Por algo habrá sido. Un poco más, un poco menos, daba lo mismo. Si te mofabas burlonamente del mundo de las letras, poco te costaría patinarle un toque a los números, siempre y cuando no alteren tus dividendos. 7.000, 9.000, o 30.000, casi lo mismo. Para vos era cuestión de detalles. Vos eras derecho y humano.

Con el tiempo, tus miserias te envalentonaron y pasaste de un palito en la intimidad al colaboracionismo concreto. A soplar, a rastrear, a pasar facturas personales. Solamente en tu más profunda inmundicia interior podrías explicar tu ser. Y todavía te carcome la posibilidad de que tu dios no te tenga reservada una parcela en su condominio divino.

Tu fantasía del borrón y cuenta nueva se desvanece. Muchos de tus reyes cumplen o esperan condena. Los líderes que hoy te representan se deshilachan en público, desvergonzados, en cadenas privadas de TV, también próximas a desmoronarse. Quién te dice, en una de esas la justicia es más potente que la venganza, aunque no tengas poder de imaginación.

Y sucede que hoy hay que discutir. Hay que quedar en evidencia, exponerse de alguna manera. Pasados, presentes y futuros. Todos y todas. No es lo tuyo, esto. Vos que supiste tragar con retardo algún sapito y tenerla tan clarita, es lógico que te encuentres tan nervioso. Es natural que camufles el odio en un bolsillo y ronronees el papel de víctima o la chanza del demonio versus demonio. Todavía quedan unos cuantos personajes de tu estirpe ocupando distintos espacios al sol. Pero todo se transforma. Vos lo sabés como nadie.

La paz que tanto añorás no es otra cosa que la violencia sangrienta que azotó a unos cuantos angelitos desencajados. Los bocados de crueldad que antes paladeabas hoy golpean en tu puerta. Y, como todo se transforma, no sea cosa que un mal día interrumpan alguno de tus brindis con una papeleta y unos ganchos. Y que hasta te carees con otros cerdos de tu jauría. Porque, aunque no quieras creerlo, este también es el más allá.

JOSE TEDESCO LA SIGUE GASTANDO

Once minutos de rock, descociendo la guitarra, junto a Fede Kempff y Tarantinos.

viernes, 5 de agosto de 2011

LAS META-CARAS DE LA LUNA SON DOS

“A lo mejor te olvidas de todo el asunto después de un tiempo. Te cansas rápidamente. Anoche estabas a punto de irte a tu casa apenas se te puso difícil. Mescalito pide una intención muy seria.”

Don Juan Matus


Estaba muy politizado, le decían. A veces, muy de izquierda. A veces haciéndole el juego a los gronchos populistas. Indeseable en cualquier caso, tan joven. Desperdiciando tiempo y energía. Abogando por alguna culturita inferior y sin sentido. Esos políticos se cagaban en todo. Eran ladronsísimos. Corruptos. No ves la tele? Las tapas de los diarios? Si alcanza con leer los títulos nomás. Lo recordaba como si fuera hoy.

Cierta noche, había estado en un bar tomando un trago, en compañía de un amigo. En un momento dado, notó (o mejor, creyó) que una chica lo miraba y se acercó para hablarle.

- No sé. A mí me gustan las novelas- respondió la señorita.

Las novelas, se quedó pensando, mientras la chica se alejaba en el recuerdo. Inevitablemente pensó en La Maga, en Oliveira, y en la cuerda. También acudieron a su mente Winston Smith, Julia, y la Policía del Pensamiento. -A mí me gusta la política- se había dicho entonces, desconfiando de su suerte.

En aquella época había querido participar. Interpretar. Discutir con sus compañeros, comparar, soñar que algo de todo lo que pasaba le pertenecía, de alguna manera. Sentirse parte. Fumaba programas de televisión y diarios dependientes, intentando aprehender la trama, como podía. Buscaba establecer contrastes con teorías de la comunicación (a las que comenzaba a acceder), con letras de canciones. Con doctrinas políticas. Y con basura intelectual.

A veces, ingenuamente, comparaba precios en los mercaditos, en los hipermercados, puteaba contra los monopolios mercantiles en todos sus rubros, encuestaba a su entorno con distintas temáticas. Hablaba con los pibes del barrio, con los de la fábrica (en la que empezaba a laburar). Cambiaban ideas. A veces le daban ganas de agarrar una guitarra eléctrica y rockear que el mundo fue y será una porquería. Pensaba en los muertos, los locos, los enfermos, los marginados. Lo recordaba todo. Tanta complejidad inabordable.

Lloró al recibir una esquela de su amigo, preso de la injusticia. Y sí. Todo preso es político, de una u otra manera. Una tarde, durante un sueño, se encontró con Moctezuma. Justo el día en que el emperador notó (o mejor, creyó) que el vengativo dios Quetzalcóatl regrasaba para saldar cuentas con sus pueblos.

Ya viejo, pensó que tanto machaque era lo que lo había dejado pelado. Tantos boletos de tren. Tanto esfuerzo. Tanto optimismo crítico. Que dura había sido toda aquella batalla en la que un lugar –suyo- llamado Latinoamérica había empezado a pararse. Enfrente, una maquinaria de ventiladores marrones de industria eurocéntrica había surtido todo el veneno posible. Vectores discursivos de la peor calaña. Aún en su versión cipaya, disparaban.

Ahora habían pasado muchos años de victorias y derrotas parciales. De intención de aprendizaje y crecimiento. De compartir e incluir. De intentar. Pero el mundo seguía siendo el mundo. Conservaba su componente dialéctico. Sus tensiones. Sus costados. Nada terminaba nunca. Si el poder popular era posible, si la fuerza colectiva había logrado torcer algunas patas nefastas de la historia, entonces había valido la pena. Entonces, también, había que reforzar la faena.

viernes, 29 de julio de 2011

PANFLETO JUJUY

En primer lugar, adherimos fervientemente al repudio y la indignación por los asesinatos acontecidos ayer en Jujuy. En ese sentido, se trate de reclamos genuinos o fogoneados, el repudio y la indignación (en nuestro caso y en el de muchas personas, de diversa ideología política) son intransigentes. No puede llegarse a ese punto bajo ninguna circunstancia. En segundo lugar no debe desconocerse el desplazamiento del jefe del operativo policial, la renuncia del ministro de gobierno jujeño y el aparente proyecto de expropiación de tierras, presentado (evidentemente tarde) en el congreso y de difícil (¿imposible?) aprobación. En esa línea, nos parece fundamental la urgente investigación, procesamiento y condena de los responsables materiales e ideológicos de semejante atrocidad. Sean estos funcionarios ejecutivos (debe llegarse hasta el último responsable, ocupe el cargo que ocupe, al nivel que sea necesario), judiciales (el juez que intervino en la causa ordenó el desalojo y, acto seguido, se fue de vacaciones) o empresarios poderosos (del calibre de los Blaquier, dueños del Ingenio Ledesma). Por lo demás, no nos parece que desde La Rosada, esté la presidenta apretando un botón para mandar a matar manifestantes. No lo compartimos en absoluto. Tampoco nos parece que haya otro cuadro político que, a nivel nacional, garantice por completo la prevención y/o resolución de estos asuntos (por diversos motivos, en nuestra opinión, no lo garantizan para nada,), especialmente por lo que hay que jeder con el autoritarismo y la nefasta (históricamente) formación de las fuerzas policiales (provinciales y federal) y sus connivencias de poder. La creación del nuevo Ministerio de Seguridad suponía un avance en ese sentido que, evidentemente, no alcanza ni se consolida. Es URGENTE establecer los mecanismos suficientes para que estas tragedias no se repitan ni media vez más. Y en el caso que hoy nos convoca, nos parece que se ejecutó una embestida policial premeditada y alevosa. Y que merece inminente ESCLARECIMIENTO y CONDENA en consecuencia. Como hablábamos en posteos anteriores, también desde estos espacios se puede reclamar las explicaciones del caso y extender el pedido de JUSTICIA. Nos parece que hay que pararse ahí. Cada uno que diga lo que quiera. Pero nosotros no queremos los palos ni los cuetazos policiales como método. Decididamente no los queremos y los repudiamos desde lo más profundo.

jueves, 14 de julio de 2011

GENTE SIN SWING

Aquí, allá y en todas partes hay gente hipócrita. Egoísta, sumisa, individualista, sobradora. En algunos focos urbanos el fenómeno es más evidente, pero forma parte de una problemática histórica. Se sigue la moda y la corriente mientras todo vaya más o menos bien, en términos personales. En un sentido de personalismo basado en las leyes del mercado y el capital.

De esa manera, se fomentan estilos de vida cuya esencia radica en la apariencia y en el progreso social, siempre entendidos en vínculo estrecho con la adquisición de bienes materiales. Los grandes poderes económicos y las corporaciones mediáticas potencian esa cosmovisión, montando configuraciones de valores como el éxito y la fortuna. Enmarcando un modelo sociocultural que no entre en tensión con los intereses de la clase dominante.

Esos sentidos circulan y recirculan estableciéndose como voluntades de verdad. No puede afirmarse que haya una superestructura determinada por el conglomerado económico, pero sí es necesario interpretar de qué manera esos valores se enmarcan en el funcionamiento de la sociedad.

Esos poderes obviamente cuentan con representantes políticos. Así como sus referentes mediáticos, culturales, pseudoartísticos encuentran públicos que los consumen. Esos cuadros políticos encuentran expresiones electorales que los apoyen. Posiblemente sean los mismos. Pero es una conformación intensamente establecida en el tiempo. Al punto que logró imponerse a doctrinas y colores políticos diversos, en diferentes momentos y lugares. Mediante coerción militar y/o a través del monstruo mediático. Detrás de una u otra cosa, subyacen esos poderes, hoy en discusión.

Y sucede que a esa discusión hay que mantenerla latente, y profundizarla. Con debate argumentativo y acción política. Con expresiones artísticas y culturales diversas. Pero no hay que perder de vista la potencia semejante contra la que se combate. Muchas veces se entendió como hegemónico un fenómeno que claramente no lo es. Particularmente me siento parte de un colectivo (justamente) contrahegemónico, que pugna por transformar las realidades. No hay batalla ganada ni perdida para siempre. Ni siquiera hay batalla final. Solamente hay caminos al calor de la batalla.

La cosa inevitablemente continúa. La expresión de las voluntades mayoritarias mediante el voto es fundamental. Pero en tanto y en cuanto se entienda como parte imprescindible de una transformación integral. No como objetivo único. Y en la lucha por los votos es bueno hacer foco donde fundamentalmente está el queso. En ese sentido, el eje de reforzar el contraste con la vereda de enfrente pareciera lo más importante.

Esa vereda de enfrente neoliberal, privatista, discriminadora. Esa derecha retrógrada, devastadora, artificialista, cruel, pornográfica, antipopular. En el camino, hay sectores “socialistas”, “progresistas”, “revolucionarios”, “ultrautópicos” que muchas veces no se encausan en la postura “nacional y popular”. Pero con las cuales las diferencias deberían ser, me parece, de segundo orden.

Aunque sus líderes políticos cometan errores “garrafales” o tengan actitudes “inconcebibles”, es importante estimular al electorado al que representan. Dimensionarse cerca. Hay instancias particulares en las que no debería haber dudas sobre de qué lado se para cada uno. Pero si esto no ocurre la culpa es compartida. No saber o no poder llegar a esos sectores también puede entenderse como el famoso juego a la derecha. Tener todas las verdades. Pensar que todos los “buenos” están adentro y los “malos” afuera es tan contraproducente como falaz. Y el techo contrahegemónico se coloca cada vez más abajo, más parcelado, menos utópico.

Me contó un amigo que este modelo lleva ocho años, en contraste con otro que lleva 180 o 200 y es contra el que se está batallando. Algunas cosas se hacen ahora o no se hacen más. Algunas transformaciones sólo serán palpables en el mediano y largo plazo. La cruzada regional latinoamericana demanda nuestro compromiso. Es vital entenderla como nuestra. En esas venas abiertas laten los dolores, las historias y las necesidades de nuestros pueblos. Ahora que la película del vaso que rebalsa dólares y euros no alcanza para responder todos los cuentos. Pero que igualmente avanzarán a paso redoblado.

(Video musical gentileza del canal amigo)

jueves, 23 de junio de 2011

LA GARGANTA PODEROSA: ARTE Y COMUNICACION POPULAR

La carita de Carlos Fuentealba y la de Mariano Ferreyra se suman, una a una, para indicar el número de cada página. Pero no hay números en ellas. En lugar de números, están sus caras, multiplicándose, cómo símbolo de la resistencia y la lucha popular. Así es La Garganta. Así es la revista que, con cinco meses en la calle, reivindica el trabajo y la cultura de las villas, en las que viven los pibes y pibas que la producen. Así, contragolpean la estigmatización de los grandes medios de comunicación y el señalamiento de buena parte de la sociedad.

La Garganta es un producto comunicacional excelente, hijo del laburo de La Poderosa, cooperativa villera que nació hace siete años, expandiéndose por distintos rincones del país y Latinoamérica. Y lo hizo como “una fuerza social, combativa de la lógica perversa de las orgas noventosas, que despliegan sobre ficticios escenarios territoriales su magnífico caudal publicitario y financiero, estímulos materiales otorgados por aliados estratégicos, a cambio de no mirar más allá”, tal como lo explican desde la conmovedora y combativa editorial del mes de mayo.

Desde este humilde espacio, se saluda y reconoce, con muchísimo respeto, tamaña tarea y semejante calidad de trabajo. Una revista que, página tras página y nota tras nota, tira a la cancha toda la fuerza del poder popular. Incomodando las miradas que miran hacia otro lado, o miran sin ver. Combatiendo los estigmas y la invisibilidad. Reclamando justicia por los vecinos de lugares a los que nunca entran las ambulancias. Por los desaparecidos en dictadura, en democracia, en los grandes medios, y por los militantes asesinados en luchas sociales. Sumando una nueva voz. Crítica, potente, inclusiva, necesaria. Felicitaciones y salud a todas y todos los que la llevan adelante.

A continuación, se transcribe uno de los impecables artículos de la quinta edición, titulado “(Todas las voces tobas) Todas las manos tobas”, y que, como el resto de los títulos de cada página, se ubica debajo del cuerpo de la nota, haciendo brotar, desde abajo, la fuerza del contenido. Combativo, artístico, colectivo y popular.

Las letras de Paola Vallejos dicen así:

Mientras los villeros soportamos la demonización mediática, que nos vende como “okupas”, los qom resisten la verdadera usurpación. Desde Derqui, cosechamos la experiencia de sus huertas y los saberes de sus artesanos, con mil puños cerrados y manitos de abundancia. Porque la Pachamama, algún día, como el primero, será para el pueblo que la trabaja.

Dejamos atrás la ciudad, sus monstruosos edificios, sus calles grises, el bullicio de los alterados y el humo de los autos, para adentrarnos a Derqui, partido de Pilar, donde se encuentra la comunidad qom, compuesta por 42 familias. Desde la cultura villera hasta la cultura toba, viajamos para escuchar a los artesanos y agricultores que más saben de nuestra Madre Tierra. Bajo su ala, Bernardo Díaz, secretario de la comunidad, resiste todavía: “Siempre luchamos respetando las culturas y la naturaleza, pero aún no reconocen nuestros derechos. Y eso que la adaptación no fue fácil, porque nosotros conocimos la contaminación en Buenos Aires. No sabíamos de gripe, ni de tuberculosis, y hasta tuvimos que aprender cómo recurrir al médico, porque en el Chaco vivíamos libremente, sanos, con remedios naturales, como yuyos, raíces, cáscaras de árboles o grasa de Iguana”.

Hoy, la sangre toba sigue derramándose por las venas abiertas, así como sus tierras se conservan, o se destruyen, en manos de los apropiadores. Pero su lucha, sin embargo, no se desangra: “Queremos ser integrados y tener un funcionario toba que nos represente y conozca nuestras necesidades. Por eso, a nuestros chicos les pedimos que estudien, ya que en sus manos está el destino de la comunidad”.

No sólo barreras culturales debieron sortear los tobas en Derqui, puesto que las diferencias del suelo y el clima, en relación al Chaco, les impidieron tomar a la agricultura como sustento principal. Pero aun así, regaron de huertas su comunidad, sin relegar la pelea por sus tierras. Y por sobrevivir: “Donde sea que haya indígenas, hay problemas con la tierra, los nombres, la educación y la salud. De hecho, por más que sembremos y tengamos un comedor comunitario, si no se venden las artesanías, nuestros niños se mueren de hambre”.

Así como el gobierno porteño desoye a nuestras villas, los qom sienten en carne viva la indiferencia histórica. Entonces, entre propuestas de sangre y olvido, salen a gritar: “Nuestros ancestros han luchado durante siglos, por nuestros derechos, pero mientras los políticos no escuchen nuestra voz, no escucharán nuestra cultura. Y de eso se trata el respeto a los pueblos originarios".

www.lapoderosa.org.ar

lunes, 13 de junio de 2011

CUERVOS ENFRENTE, CUERVOS ADENTRO

La traición es una patada potente en el culo. Un puntinazo. Una bala que penetra por algún lado para impactar en el corazón. Generalmente tiene el poder de arruinar el lazo previo. De producir una profunda herida eterna en forma de pregunta abierta. Un desencantamiento pesado.

Inevitable pero también necesariamente se buscan las causas que pudieron haber producido el fenómeno. Surge la duda en función de las alertas que pudieron haberse presentado. Se llega al comienzo del todo, al origen de la cosa, al carozo del asunto. Sin embargo, muchas veces no alcanza para que todo cierre (como en algunas películas fáciles). El paso del tiempo, el contexto, la dirección del viento, una torta de guita, el miedo al pozo negro y otros etcéteras pueden operar cómo móviles de una traición. Modifican el escenario y pueden llevar a “cantar”, a callar, a mentir, a escapar, a mirar para otro lado, a afanar, a mandar a matar. Nuestra historia está cargada de esas historias.

Pero se arribe o no a una reconfiguración que permita dar cuenta de las causas de lo ocurrido, a veces, lo que queda son hechos concretos. Esos hechos que exponen y materializan la traición. Todos los “yo sabía”, “yo te avisé”, “era de esperar”, y así por el estilo, son tardíos. El daño está hecho. Y más cuando lo que se afecta tiene un carácter colectivo. Y si implica una acción fraudulenta, corrupta o delictiva, entra a un terreno legal y jurídico. Y si, encima, el asunto es de interés público, la cosa se pone más compleja.

Resulta “natural” que circunstancias de ese tipo determinen la (re) activación de todo el dispositivo mediático en función de intereses reaccionarios. No puede sorprender. Hay una caterva ultra recalcitrante que arrancó de cuajo el tablero de los códigos (pero eso sucedió hace mucho tiempo).

Sin embargo, la batalla cultural continúa. Y por eso es importante afinar las prácticas discursivas, tanto como la perspectiva crítica. No sirve de nada sistematizar las culpas en el relato de los “obvios”. Es importante marcar como se aventuran en la destrucción, pero también hay que tener la grandeza de reconocer los propios desaciertos. Eso quizá nos haga mejores cada día, y seguramente nos hará más. Que, en el fondo, es lo que buscamos que ocurra en el camino.

A veces no profundizar una dialéctica interna puede desembocar en “hacerles el juego”. Estar activos con el corazón, la cabeza y el cuerpo, corresponde a un movimiento colectivo, firme pero heterogéneo, para no caer en la cursilería ni en la peligrosidad de lo “ya sabido”. Defender nuestras banderas implica seguirnos discutiendo para poder avanzar. Seguir aprendiendo de la historia. De cada historia.

En algún sentido, nos causa gracia la cantidad de “ahora dicen”, “habría” y tantos zócalos infames. Pero no hay que perder de vista que una vereda tan grande permite en sus filas también la estadía y el pasaje de personajes nefastos. Por eso es importante intensificar la discusión y la reflexión. A la hora de asignar roles importantes, de construir espacios de poder, de manifestarse públicamente, de tomar decisiones en tiempo y lugar. Porque siempre hay que seguir caminando, por más que la utopía parezca acercarse un poco, se aleje bruscamente, vuelva a acercarse, se mueva. Y todo lo demás también.

viernes, 13 de mayo de 2011

PIROTECNIA, ROCK, FUTBOL, MUERTE, HIPOCRESÍA E INGENUIDAD

Tiendo a creer que, tiempo después de la trágica noche del 30 de diciembre de 2004, era difícil imaginar que volveríamos a lamentar otra muerte en un recital de rock, producto del uso de bengalas. Puede resultar ingenuo, pero tiendo a creerlo. El diario del lunes modifica las miradas.

Es necesario destacar que nada de lo que digamos, pensemos, hagamos y cambiemos de aquí en más servirá para atenuar el dolor de familiares y seres queridos de Miguel Ramírez y de los pibes que dejaron sus vidas en Cromañón.

Sin embargo, es evidente que no hemos aprendido, durante este tiempo, todo lo necesario. Y por eso es fundamental seguir debatiendo y reflexionando al respecto. En esa línea, parecen pertinentes las decisiones de La Renga y del Indio Solari de suspender los shows que tenían previstos próximamente. Así y todo, tratar de desenmarañar los factores que aquí nos convocan no es para nada sencillo. Desde ya, este humilde texto carece de montones de miradas posibles y contempla otras tan inconclusas como discutibles, al tiempo que lejos está de intentar cerrar la discusión, sino todo lo contrario.

En primer lugar, resulta prioritario que podamos asumir, individual y colectivamente, las distintas responsabilidades que todo esto amerita, tratando de abandonar la hipocresía que conlleva la manifestación de un discurso "políticamente correcto", que poco puede aportar a una problemática tan compleja.

Antes de Cromañón, el "juego" de las bengalas no estaba en el tapete. Debemos reconocer que, mayoritariamente, no lo considerábamos dentro de los riesgos relacionados a concurrir a un recital. Y asumir que, mayoritariamente también, estaba (podemos decir) "bien visto". Era parte de la "fiesta", del "folclore", y de una legitimidad tácita entre el público y los artistas. A lo sumo, alguien podía llegar a decir: "Ojo, con cuidado".

La experiencia tan tristemente cruel de 194 chicos muertos nos movió las fichas de lugar. Entonces sí pudo verse como una locura peligrosísima prender una bengala en un lugar techado. Que, en el caso de Cromañón, tenía media sombra altamente combustible, estaba altamente sobrepasado en su capacidad, y la salida de emergencia estaba altamente cerrada. Entonces hubo que revisar una cantidad de factores que se conjugaron y que produjeron un saldo tan horriblemente triste. Pero que, los que conocemos más o menos el ambiente, sabemos que era moneda corriente. Éramos tan peligrosos como no nos habíamos imaginado. Nos lastimamos entre nosotros.

Así se dio lugar a ciertas moralinas (algunas más sensatas que otras) que sólo surgieron a raíz de la tragedia pero que, hasta el momento, eran prácticamente desconocidas. Los artistas independientes o semindependientes que organizan y financian sus presentaciones tuvieron que empezar a pensar de qué manera "cuidar el culito" e intentar evitar que las cosas se les fueran de las manos. Muchos otros no se hicieron cargo, aunque es válido plantear que a la mayoría pudo haberles pasado algo parecido en alguna oportunidad. Allí también afloraron prejuicios y planteos hipócritas. Evidentemente, no alcanzó.

El público, por su parte, debió modificar algunos de sus hábitos. Pero, en algunos conciertos al aire libre, se volvió a hinchar las pelotas con elementos pirotécnicos. La respuesta fueron silbidos, abucheos, puteadas, discusiones, canciones interrumpidas. Tampoco alcanzó. Otra vez nos lastimamos entre nosotros. Seis años y medio más tarde, ya al aire libre, y con una experiencia previa indisimulable.

Entonces, surgen ahora un par de cuestiones que ya no tienen que ver con medias sombras, lugares sobreatestados de gente ni puertas cerradas con candado. Entonces, la culpa es del rock "barrial", "marginal", los "violentos", básicamente los pobres, y así. Se incorporan a la salsa de la muerte factores como el pogo y las banderas y se habla de "futbolización" del rock.

Ahora bien: Por un lado, da la sensación de que el pogo y las banderas poco y nada tienen que ver con las tragedias que mencionamos, más que por el intento de estigmatizar algunas formas de expresión de la cultura popular. Por el otro, parece una generalización demasiado arbitraria emparentar, de manera tan superficial, al público del rock con el del fútbol.

Y, en relación a esto último, se pasan por alto diferencias determinantes en uno y otro caso, en relación al tema que nos convoca. Y es que mientras el público rockero supone una horizontalidad en el cuerpo que lo compone, el público futbolero posee una composición más compleja. No quiero extenderme demasiado en lo que respecta a la denominada "cultura del aguante" ni a la construcción del "otro" en cada uno de los casos, aunque es probable que sea oportuno. Pero me interesa dejar en claro una diferencia que resulta, a priori, clave.

Sucede que entre los seguidores de una banda o un artista no existen escalafones ni sectores marcados de predominio. Todos somos más o menos iguales, y concurrimos a los recitales por algún fenómeno de atracción, gusto o identificación más o menos genuino. Entramos y salimos del pogo más o menos cuando queremos. Y podemos decirle al boludo de al lado que se guarde el mortero en el culo, que lo apague o, en lo posible que no lo lleve o que no lo encienda.

En la composición del público de fútbol, la cosa es más compleja. Hay un sector habitual de concurrentes que responde a una serie de intereses, de diverso calibre social y económico, que no se corresponde con el resto del público (que, a la vez, contiene diferencias entre si, pero ese es otro tema). Hay allí una necesidad fáctica de demostrar el poder que se tiene. Y ese poder se traduce en negocios, entre otros bienes. Entonces 100, 200 o más tipos, que además se manejan de forma organizada (con connivencia dirigencial, política, policial, etcétera) y cierta legitimidad del resto del público, pueden "animarse" a prender 700 bengalas por segundo, en una tribuna, sin que nadie les diga nada. El tema también da para rato.

Por su parte, los medios de comunicación los presentan como "la hinchada", los que "ponen la fiesta", etcétera. Pero ante alguna muerte o tragedia, automáticamente los colocan bajo el rótulo de "inadaptados de siempre", "bárbaros", "bestias", "salvajes" y otros etcéteras. La hipocresía reina en los medios hegemónicos, ya no es novedad. Lo cierto es que no puede tomarse a ambos públicos como si fueran la misma cosa. No de manera tan general e imprudente. Está claro que existen elementos comunes entre ambos, pero también hay abismos que los separan.

Por último, está el otro factor que, según entiendo, todavía no se ha profundizado en su real dimensión. Y es, básicamente, el que tiene que ver con la venta y el uso de pirotecnia en cualesquiera que sean las circunstancias. ¿No es acaso el elemento común determinante en las tragedias que hoy estamos lamentando? Aún no hemos logrado desnaturalizar las muertes, quemaduras graves y pérdidas de órganos vitales que acontecen cada vez que se aproximan las navidades y los fines de año. Me pregunto cuál es el ámbito propicio para encender una bengala, una cañita voladora, un tres tiros o lo que sea. Y agrego unas cuantas preguntas ingenuas ¿Sólo nos indignamos si la tragedia de la pirotecnia golpea las puertas del rock o del fútbol? ¿Las tragedias y "accidentes" pirotécnicos de cada diciembre y enero son más "normales" o menos importantes? ¿Son parte del "folclore" de "las fiestas"? ¿No se vende indiscriminadamente a chicos de 8, 10, 12 años? ¿Es la prohibición total de su venta un camino posible? ¿Está en la cultura del rock el peligro principal? ¿Qué dicen las estadísticas? ¿Cuáles son las estrategias de concientización? ¿Están dando resultado? ¿Es posible un uso "adecuado" de pirotecnia que no conlleve una peligrosidad altamente indeseable? ¿Puede ser tan ingenua la experiencia del aprendizaje?

sábado, 30 de abril de 2011

EN LOS TIEMPOS

"Cuando uno es chico espera la gran felicidad. Una felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno, se dejan pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas que existen".
Ernesto Sabato



Llevaba una carta. Allí estaba escrita la explicación del todo. Un pueblo, ya milenario, esperaba con ansias el mensaje. Un mensaje sublime y dinámico pero definitivo. Llevaba, escondida entre mis ropas, “la verdad entre todas las verdades”. El camino era sinuoso y sabía bien que podía costarme días o meses (incluso años) conseguir llevar el mensaje a destino.

Luego de atravesar algunos pueblos, ciudades y junglas, adiviné que el zumbido que venía acompañándome en la oreja era el del mismo insecto que no me había dejado dormir por las noches (nos conocíamos bien). Era el mismo que se presentó en mi habitación cuando todavía vivía en mi casa y en mi tierra. Luego reapareció en los amaneceres que rajaban las carpas con las que nos movíamos, porque ya no teníamos donde parar. Y, a veces, ni siquiera donde ir. Y cuando ya no quedó más remedio que dormir al rayo de la noche, y nuestros dioses fueron asfixiados, el propio insecto también estuvo allí. Zumbando agudamente para recordarme que no se iría.

Sin embargo, debía llevar el mensaje cuanto antes, evitando equivocar el lugar exacto en que lo recibiría el destinatario elegido. Este sería un mensajero de los nuestros, y no haría más que llevarlo hasta el orador seleccionado. De esa manera, un malentendido que llevaba cientos de siglos sería esclarecido para siempre. Confieso que la metodología me resultaba particular por su cierta ortodoxia y protocolaridad (si es que vale consignar este último término), y porque yo mismo era parte. Todo lo que había hecho hasta aquí era en pos de saber, al fin, de qué mierda se había tratado todo, y como sería luego.

Puede pensarse que mi postura se había tornado algo egoísta. Todo lo había hecho por “querer saber”, y saber implicaba “que se sepa”. Y si la verdad se conocía definitivamente, eso produciría un cambio que ya no podría dar marcha atrás. Sólo restaría saber si el cambio debía de ser paulatino, pero firme y constante. O si se trataba de un movimiento único. Un volantazo certero y crucial que produciría el cambio de un minuto al otro.

Mientras la fiebre comenzó a subirme por las venas, recordé que no podía ser en vano tanto esfuerzo. De todos modos, necesitaba saberlo, aún individualmente, pero me sentía muy cansado. Me senté en el piso agotado, muerto de sed. Más por rebeldía que por curiosidad, armé un cigarro con las hojas de las pocas plantas secas que quedaban por allí. El piso estaba blando. Quién sabe cuántos hermanos y compañeros habían derramado su sangre por esta causa. Una dialéctica de millones de años estaba a punto de llegar a su fin.

Los furgones de los trenes nos habían alojado durante largas horas de viaje. Las autopistas las caminábamos a pie. Desterrados y masacrados seguían viviendo en un imaginario colectivo que nos empujaba a seguir. Recordar me costaba cada vez más. Sólo acudían a mi mente agónica dos consignas de algún tiempo: soberanía y voluntad popular. También, mientras tosía con fuerza, creí recordar que el exterminio histórico había sido producido por lo que alguna vez habíamos llamado colonialismo, globalización e imperialismo, entre otros significantes. Y que peleábamos por vivir en libertad, resistiendo el avasallamiento físico y el simbólico.

Ahora estaba de vuelta en pie y con una responsabilidad absoluta en mis manos. Pero yo ya ni siquiera era yo. Era sólo un vestigio de lo que había sido en vidas pasadas. Sentí que la muerte infinita me daba la mano para siempre. Más por curiosidad que por rebeldía, atiné a abrir el sobre pero no pude hacerlo. Mi alma imploraba no haber sido traicionado una vez más. Quise creer, con el último atisbo que quedaba de mí, que las huellas del camino que habíamos trazado eran lo más importante. Alguien las retomaría alguna vez para seguir intentando. Mi cuerpo se desplomó por última vez, mientras el sobre con las palabras verdaderas cayó en un río pantanoso. A lo lejos, un mensajero de los nuestros se acercaba, mientras huía de su propia muerte.





miércoles, 13 de abril de 2011

LAS COSAS MEZCLADAS

El otro día estaba remontando un barrilete con la felicidad de cuando era niño. El otro día fue hace unos años ya. Las cosas pasaron, se rompieron, se transformaron, se reconfiguraron. Las cosas. Todo lo que estaba mal había creído poder verlo entonces, mientras salía a dar una vuelta y fumaba, a veces tranquilo. Y obviamente no era todo. Arranqué a los piedrazos, producto de tanta desesperanza acumulada y estalladora, para no caer muerto en el intento, pero tratando de no perder la ternura jamás. Quince minutos a todo galope y date por merendado. O por desayunado y almorzado. Total ya te pintaron con el resto de los números, porque sos solamente eso, un numerito. Y tanto lo era que al final sólo me animé a dejar una frase tonta para los compañeros y las compañeras, escrita en una cartulina que se usaba para otra cosa. Que se podían cambiar algunas cosas. Las cosas. Que no se olviden. Charlas de patrones off the record en las que se enseña a ajusticiar y adoctrinar peones y empleados con potencial rebeldía. Cuanto más hijo de puta, mejor. Y así funciona. Y rinde más. Configuración cultural verticalista, eurocéntrica y liberal. Privatista y ayanquizada. Todo una goma para vos. Manejate, es todo lo que pude hacer por ti, no es que te esté fayando, claro, fijate sino. Me fijé bien en el cofrecito, revolví y comprobé que no quedaba casi nada de aquella nostalgia redundantemente triste. Tampoco había quedado nada de alegría. No quedaba nada. En el patio, los pibes seguían jugando, entre las diferencias y desigualdades del mundo. La muerte hizo mierda algunas cosas. Las cosas. Me sentía estafado, como tantos otros. La mancha de lavandina se tornaba más ridícula que el propio buzo verde, y me reí por todo lo que no me había reído. Es verdad que tuve la suerte de encontrar un escaparate en el momento adecuado. No todos la tienen, y muchos siquiera puden intentar desprenderse. Tienen que remarla como sea, a veces con quilombos jodidos y un par de hijos a cuestas. Entonces aparece la estrategia de atormentar, de infundar el miedo al despido. La amenaza era sutil. Te pueden echar, no seas boludo, no reclames nada más. La empresa tiene sus reglas, fulanito tendría que haberlo pensado antes de traer hijos al mundo, se lo buscó. Sabés la cantidad de gente sin laburo que hay y quisiera estar en tu lugar. De qué derechos me estás hablando, las cosas son así. Las cosas. Entonces pensaba en los que aniquilaban su conciencia de clase a cambio de un cargo. Antiguos soldados rasos que luego, mediante un par de reuniones, serían capacitados bajo el paradigma del discurso patronal y amén. De eso parecía tratarse ganar algunos pesos más, la camiseta de algún trompa al que jamás se accedería. El domingo sonaba la radio, a escondidas, con el relato del partido en volumen bajo, por si las moscas. Alguno lo estaría viendo por TV codificada, alguno tendría la suerte de estar en la cancha, o de llevar a su hijo y a su hija a jugar a la plaza. Las cosas. Atendé el teléfono que es para vos, pero te pido que seas breve. Productividad. Algunos creen que clavarse una corbata los convierte en mejores señores. Eso también puedo verlo ahora, en otro ámbito, en otro lugar. Pareciera que se hacen lustrar los zapatos, en una esquina céntrica, para que su supuesta importancia resalte brillosa a la vista de los demás. Mientras tanto, las tapas de los grandes diarios hacen lo imposible por tratar de darles la razón. O es al revés, o se torna un círculo vicioso. Ahora tengo la suerte de tener un poquito más de tiempo. Puedo así recordar el tonto barrilete que remonté hace unos años y aquella cartulina en la pared. Algunos derechos pueden y deben ser reclamados. Algunas redistribuciones son necesarias para muchos y muchas. Ahora se está haciendo evidente el egoísmo de los que no quieren repartir ni un poquito. También encontré a algunos que se ríen de las tapas hipócritas de los diarios, y de las propias corbatas voladoras, porque entienden que el asunto es otra cosa. Y algunas cosas, las cosas, todavía pueden cambiar. Por eso molestan tanto a determinados sectores.


miércoles, 30 de marzo de 2011

FUERZA BRUTA HABRIA PREMIADO AL TIRANO CHAVEZ (reposteado)

Eso comentaron off the record, en el entorno de fuentes cercanas a algún asesor allegado a directivos y movimientos estudiantiles, afines a la Facultad de Periodismo, Prensa Adicta y Comunicación Social (UNLP). Así es que en el día de ayer, uno de los paradigmas más emblemáticos de la barbarie mundial, fue galardonado con el premio Rodolfo Walsh, periodista que habría sido desaparecido y asesinado en 1977, luego de escribir la “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar” (y también autor de “Operación Masacre”, “¿Quién mató a Rosendo?” y otros textos subversivos).

En ese contexto, se reunieron multitudinarias filas de incivilizados, que responderían a diversos movimientos políticos, sociales y estudiantiles, reivindicando como estandarte las figuras de personajes fuera de época, tal es el caso de Perón, Marx y Guevara, entre otros. Llamativamente, la sorpresa de la jornada en este caso fue el hecho de que no se hayan producido incidentes violentos de ningún tipo, teniendo en cuenta la peligrosidad característica de este tipo de manifestantes.

Algunas aclaraciones (acerca del reposteo):

El objetivo inicial de esta publicación era reflejar el audio completo del discurso dictatorial y escandaloso del polémico monarca venezolano, habiendo sido tomado el registro entre los inescrupulosos militantes presentes y, por esa razón, conserva algunos inconvenientes de sonido, producto de expresiones emitidas por los bárbaros concurrentes, del estilo de: ”Bajá la bandera la concha de tu madre”, ante alguna incomodidad visual, y así por el estilo.

No obstante esto, no dejamos de agradecer la pila (literalmente), en lugar y momento precisos, facilitada por el bloguero Residente, de “El Imaginario y la Gente”, que permitió la grabación del audio. Por consiguiente, luego de atrevernos a plagiar la iniciativa de Roca Genocida (del blog homónimo), quien publicó el discurso completo en formato audiovisual, decidimos hacer público nuestro material (con las imperfecciones del caso, especialmente durante los primeros seis, siete u ocho minutos), alterando algunas líneas de la entrada original.

En ese sentido, debemos agregar que se recomienda, ante la remota osadía de conectar con el audio, tener en cuenta que al ser la duración de dos horas aproximadamente, podría llegar a provocar serias lesiones y secuelas en mentes débiles, proclives a dejarse engañar y manipular por consignas populistas. En definitiva, insistimos, se recomienda, en lo posible, no escuchar.

viernes, 25 de marzo de 2011

EN EL PAIS



Las atrocidades que ocurrieron durante los siete años que duró la última dictadura militar (cívico-militar) son innumerables. Secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, desapariciones, robos de bebés y de identidad, entre otros males, sembraron el pánico en nuestra sociedad a través del terrorismo de estado más cruel que pueda imaginarse.

La anulación de la actividad gremial, sindical y política, en el marco de una impunidad feroz, dejaron de rodillas la economía nacional en función de los intereses del modelo liberal capitalista. No debemos dejar pasar que no sucedió aisladamente, sino que se dio de manera casi sistemática y simultánea en buena parte de Latinoamérica durante la misma época.

El dolor ocasionado en las víctimas, familiares y allegados por semejante atropello es infinitamente indimensionable e indescriptible, pero el sólo hecho de poder dar cuenta de lo ocurrido, de ir abandonando el temor y de comprometerse con la búsqueda de la Verdad, la Memoria y la Justicia implica un avance en la reivindicación de los Derechos Humanos.

Todavía queda mucho recorrido por transitar. Muchos genocidas gozando de este sol, que deben ser condenados. Muchas causas por profundizar, como el caso de Papel Prensa y los hijos de noble. Mucha Verdad por conocer, como los casos de Luciano Arruga y Jorge Julio López. Muchos entramados confusos por develar.

En los últimos años se ha avanzado como nunca desde la recuperación de la democracia, pero todavía falta. Bienvenidos los despabilados que no habían podido abrir los ojos. Sepan los indiferentes que nunca es tarde para tomar conciencia. Recordar y reflexionar acerca de un feriado, y conmemorar la Memoria de las víctimas que dejaron la vida en pos de un mundo más justo, y la Memoria de los que aquella mierda se llevó “por error”, por las dudas, o porque daba lo mismo. En nosotros está no permitir que nada de eso vuelva a repetirse. En nuestras conversaciones diarias, en nuestra relación con las urnas y en nuestro filtro sobre los discursos comunicacionales.

Muchos se despabilaron y hoy producen una fuerte autocrítica sobre sus ideas de aquel entonces. Otros, triste y lamentablemente, parecen haber producido el camino inverso, y cada vez se los encuentra más lejos de sus ideales combativos y contestatarios. Se acercan a la teoría de los dos demonios, o bien se cobijan bajo el ala del relato monopólico y corporativo, falaz y escurridizo. Se direccionan, con mayor o menor timidez a ese campo y potencian nuestra desilusión por haberlos creído fieles, al menos en este tema. Lo demás lo discutimos.

Y no olvidar que la vereda de enfrente existe hecha y derecha, con gigantescas hectáreas de ideología gorila a la gorra. Son sectores, ojalá minoritarios, pero están entre nosotros. Convencidos de que así es como era, buscando la vuelta al gato para ponerle el cascabel. Escondiendo en algún rincón de sus hogares la bandera y el puñado de símbolos patrios que alguna vez nos dieron vergüenza, y que de a poco estamos intentando recuperar.

viernes, 18 de marzo de 2011

INSTRUCCIONES PARA SER UN HIPOCRITA NORMAL

(Sólo algunas instrucciones)

No discriminar a las demás personas, ni siquiera a los negros, a no ser que sea un negro de mierda o un negro puto, porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Llevar con toda honra los dogmatismos religiosos por encima de cualquier pretendida libertad individual o colectiva. Uno sabe lo que se puede permitir y lo que no, está escrito. Por eso hay que tener en claro adonde señalar con el dedo y cuando es conveniente callar.

Exigir represión ante hechos de inseguridad que atenten contra la propiedad privada, en cualquier caso. En especial si los damnificados son gente de bien que pagan sus impuestos o que tienen mucho dinero. No tener en cuenta la manera en que se apoderaron de tierras y bienes ni las metodologías utilizadas para incrementar sus ingresos, por más que estas tengan que ver con trata de personas, sobreexplotación, pago en negro, condiciones de esclavitud en los lugares de trabajo, licitaciones corruptas, desalojos injustificados, etcétera. Todo por algo será.

Boicotear la estabilidad de los gobiernos, cada vez que sus medidas atenten contra las suculentas ganancias empresariales y corporativas a las que un hombre de bien pertenece o, en todo caso, suscribe o intenta acceder, para vivir mejor. La exclusión social que pudiera ocasionar semejante ambición es un problema del gobierno. Pero que no les regalen la guita, que les den un pico y una pala.

Cercenar todo tipo de interrupción del tránsito o de manifestación social que produzca molestias en la cotidianeidad de la gente de bien. No puede ser que algunos vagos tengan luz verde para hacer lo que se les canta. Que los corra la policía, que para eso se les paga. La modalidad del corte como protesta es un derecho utilizable sólo ante razones justificables, tales como corralitos o retenciones. No se puede cortar por cualquier cosa, mucho menos por dos mangos.

Defender a los grandes medios de prensa libre, ya que toda la vida explicaron objetivamente la realidad nacional y mundial. Por algo las empresas más importantes los eligieron históricamente para publicitar productos y servicios. Ahora resulta que quieren inventar historias para lavarle la cabeza a la gente y a los jóvenes. Nunca hubo necesidad de que surjan nuevos canales y programas de TV, diarios y revistas. Espacios de comunicación donde puedan expresarse pensadores y artistas desconocidos, culturas diferentes, minoritarias y antiguas. Todo es un invento para quedarse con el monopolio de la información y manipular la realidad a su antojo. Por suerte, para la gente como la gente, todavía hay jueces que actúan para que las cosas puedan seguir donde deben, en su lugar.

sábado, 5 de marzo de 2011

NO - FACHO (FICCION)

"A veces soy un poquito facho", dice un facho deslizando una socarrona sonrisa, con diplomacia de toro campeón. Entonces otros, que creen no serlo, celebran la simpática ocurrencia, entre algunas risas, acaso sin saber bien por qué. Y de algún modo, legitiman la posibilidad de que la teoría sea efectivamente bien cierta, y la potabilizan con algún comentario del orden de "este es terrible", "es bravísimo" y jaja.

Pero cuando casi todos creen que el chiste va terminando y el mundo sigue su curso normal, algún otro le contesta: "si, la verdad que sos bastante facho" (empeñándose por todos los métodos en aclarar que lo dice "fuera de joda"). El chiste termina y comienza una turbulenta serie de discusiones filosóficas, literarias, políticas, y morales. Se ejemplifica subiéndole el volumen al volumen de la voz (para poder así ser más preciso y potenciar la cuota de razón) y así por el estilo.

Que si la palabra facho se usa últimamente con demasiada libertad para agredir a otro cuando piensa distinto. Que si es muy ofensivo y agraviante que te digan así. Que si, en realidad, todo aquel que señala y discrimina la diferencia en el otro para resaltar o atribuirse una supuesta superioridad propia no es un facho de mierda entonces qué es? Que solamente puede sentirse tocado el que (niquesea en el fondo) se reconoce como tal. Que las palabras pasan de moda. O que brotan y se resignifican. Que el peso que tienen. O que mirá quién habla. Mirá que antes no se podía decir nada. Que hay que ver el contexto. Que el gobierno nacional, que el provincial, la dictadura, la religión, la diversidad sexual, los nazis, los populismos, borges, el inadi, grondona, calle 13, canal 13, uno mismo, las propagandas, la anarquía, el que paga los impuestos, los almuerzos, los bigotes y todo se discute.

Y que se discuta, qué problema hay? Que se argumente y se fundamente. Que no se prohiba ni se censure. Que cada uno diga lo que quiera y quede en evidencia a su antojo. La batalla de las palabras, a la cancha. La política, pasando (siempre) por las urnas. La impunidad y la injusticia social, combatidas. Los errores resarcidos y la memoria recuperada. Los humillados de siempre (los nadies), vamo'arriba. La cultura popular, reivindicada. Ojalá, pensará algún otro. Otro más. Pero qué es cultura y qué significa popular? Que nos lleve la vida discutirlo y pensarlo y viceversa. Qué importa. Todavía va a faltar aprender mucho más. A alguno/a le van a presentar a la izquierda, para que la conozca. A otra/o le darán la bienvenida a la derecha. La objetividad será unánimemente hermenéutica, y la libertad en relación. Y seguiremos discutiendo y descubriendo quién era quién, entre las mentiras que circulan en las calles, en las radios, en los bares, en los diarios, en las casas y en las películas. Procuraremos no volver a equivocarnos, por todas las veces que lo hicimos. Y algunos/as seguiremos (utópicos, ilusos, torpes soñadores) intentando hacer una historia mejor, diferente a aquella, más diversa, más inclusiva. Y quizás nos multipliquemos. Mientras tanto, otros pedirán que todo siga como solía ir. Que las vaquitas ajenas siempre tuvieron dueño y que con eso no se jode.

jueves, 10 de febrero de 2011

ALGUNA VEZ

Escuchaste por siglos a los falsos profetas. Viste las estrellas caer (algunas definitivamente). Las caretas destruídas en el piso al terminar la fiesta, y los restos del papel picado, muy sucio ya. Pero a la izquierda de la izquierda generalmente comienza la derecha (debido a la fisonomía de un mundo al que creemos redondo, y tal).

También lavaste tu cara en invierno con agua helada, para despertarte (quizás tomando un mate apurado antes de rajar). Pateaste soles, charcos y lluvias, blasfemando contra la raza automóvil. Qué desencuentro!! Ya cansado de tanto andar, buscaste las culpas escondidas en el cofrecito de tu superyo. Y, cada puta vez que creías terminar de atravesar la gama de los grises, surgía un nuevo punto contrastando negro y blanco en una dialéctica infinita.

El enemigo no siempre se coloca a la vista (tiene trucos que llegan incluso a conducir hacia la habitación 101). Muchas veces, no quedó otra que tomarlo con humor y seriedad a la vez. Qué tontería la de jugar con las palabras!! Divertida, atrevida, necesaria, peligrosa, cruel. Oh, aquellas discusiones fervorosas, a veces tornándose torpemente metafísicas. Cínicas, ingenuas e imprecisas.

Y qué decir del sonido del bombo, sonando siempre en negra, el grito unánime multitudinario, lo que dice la gente, tantísimo quedirán y fantasmas mesclados. Pensá también que hay quien se mofa del dolor ajeno. Qué terquedad!! Hipócrita, débil, bruta.

Los cambios estructurales que te resultan externos (y, en ocasiones, lejanos e indiferentes) también te atraviesan, modifican tu ser, aunque te niegues a creerlo. Yo mismo noté como dejaste de repetir como un loro a pila todo lo que oías. Y te reís porque sabés que hay mucho de eso. Y, en el medio, palabras sueltas que recobran sentido y se resignifican en un contexto determinado: identidad, sociedad, cultura, igualdad, política, arte, historia, verdad, diversidad. Me encontraste defendiendo algunos de esos valores y te resultó ridículo, como una propaganda de yampú para el pelo. O te pareció poco. O demasiado, y por eso te asustó. No temas. No corras. No puedo enseñarte nada. La luna se aleja a cada paso, con las utopías y las palabras en el viento. Pero quedan huellas haciendo camino. Aunque quieran fabricar tormenta todos los días. Mirá como juegan la luna y el sol. Ahí van los pibes. Mirá.


sábado, 22 de enero de 2011

UNA DECADA ATRAS

Chacho Álvarez abandonaba su cargo de vice en el ejecutivo nacional, en medio de una crisis institucional viciada de coimas en el Senado. Se vivía en un clima de altísimos índices de extrema pobreza, desempleo y marginalidad. Palito lloraba en Susana, y el presidente Antonio debilitaba su imagen rumbo al helicóptero, y a una multitudinaria expresión del pueblo en la Plaza, explotando contra todo el arco político, que dejaría un saldo de varios muertos tras la represión policial. El Boca de Bianchi (y de Macri) comenzaba su transitar por América y Américo Gallego se arrepentía de sus palabras más palabras menos. Lanata era Gardel y se “animaba” a plantarse con Charly, aún a riesgo de quedar como un gil, pero esa es otra historia.

En ese contexto cursábamos Análisis de la Información. Leímos y analizamos Ezeiza, de Verbitsky, y Don Alfredo, de Bonasso. También pudimos entender algo más de lo que había sido Malvinas, el 17 de Octubre y el Cordobazo. Empezábamos a confirmar así nuestras adolescentes sospechas. Esas que buscaban las historias escondidas tras las historias oficiales.

En alguna clase se nos mostró un mapa mediático, donde podían vislumbrarse algunas redes monopólicas (tal como estaban por entonces). En algunas otras (aunque por arriba) se hacía referencia a la oscuridad que representaba Papel Prensa desde la época de la dictadura, y a la confusa matriz de su gestación. Comparábamos Clarín y Página, en cualquier caso.

También recuerdo una clase en la que teníamos que escribir hablando bien de alguien que nos cayera mal (había que elegir el personaje en cuestión). Yo hablé de Babi Echecopar, aunque medio en joda (pero igual me arrepentí). Algunos otros pibes hablaron bien de Menem, de Yabrán, de Videla… Sólo dos o tres entregaron silenciosamente la hoja en blanco, negándose a escribir lo que no pensaban (casi todos éramos pendejos de entre 18 y 20 años).

Ahora Macri es intendente porteño con nefastas pretensiones presidenciales y un discurso derechista cargado de xenofobia. Palito alojó a Charly en su rehabilitación y le puso su música al prende y apaga (programón de TN). Lanata (junto a otros progres del palo) defienden a Clarín, se cansaron de hablar de la dictadura, y denostan a Página y al “Perro”, que hace prensa “oficialista”. Bonasso fue legislador kirchnerista y después se abrió. Algunos paladines del periodismo de aquellas épocas defraudaron y decepcionaron a un montón de gente. Mi amigo Andy me dijo que hoy ve las cosas más como militante que como periodista, y estas dos palabritas son parte de un gigantesco debate. Videla fue condenado a prisión perpetua en cárcel común. La Ley de Medios fue votada por amplia mayoría en el Congreso y destapó las caretas y las operaciones mediáticas del monopolio. El Informe Papel Prensa hizo saltar unas cuantas fichas ocultas (con delitos de lesa humanidad de por medio). En el Congreso también se votaron leyes de vanguardia, en concepto de igualdad de derechos, como el Matrimonio Igualitario. Multitudinarias filas acompañaron en la Plaza a sus líderes políticos, en momentos cruciales de la historia, para brindarle su apoyo. Muchos artistas también se sumaron al reencuentro con viejas banderas, adhiriendo a la revalidación de la cultura popular y de la pluralidad de voces e ideas.

Mientras tanto, y después de tanto camino recorrido (que incluye algunos índices alentadores en materia de inclusión social y proyección económica), el histórico gorilismo de la vereda de enfrente (ultra recalcitrante) se retuerce buscando las mil y una formas de pudrirla, dejando su ambicioso egoísmo descaradamente en evidencia.

miércoles, 5 de enero de 2011

SIEMPRE SE PUEDE DECIR "PASO"


Lo hace (con voz de águila y cara de asco) la señorona que frena en un semáforo con su coche, y a la cual se le ofrece limpiarle el parabrisas a cambio de una moneda. El futbolista profesional (con seca voz, celular mediante) lo hace para comunicarle a su representante que no se mudará de club ni de país, a pesar de la pila de guita que lo convoca. Puede hacerlo el actor cómico, que ha sido tentado a candidatearse para gobernador (luego de pensar en pensarlo y pensarlo sin pensar). En una ronda de pipa, cuando uno de los quías la ve venir otra vez más hacia sí, este lo hace (entre la risa y la tos ardiente que carraspea en su garganta).

En algunas oportunidades, las personas pueden encontrarse ante una situación que deben resolver indefectiblemente. La misma puede ser incómoda, absurda, adversa, o medianamente favorable. No importa. La coyuntura suele ser difícil de dimensionar. Así y todo, el sujeto en cuestión tiene que tomar una decisión y expresarla. Por obligación, por convicción, por desconocimiento, por miedo, por elegancia, por experiencia, por apuro, por compromiso, o por miles de otros motivos posibles, la persona respira hondo, lo piensa un segundo y, acto seguido, lanza la sentencia en cuatro letras fulminantes. Es entonces cuando finalmente dice: "paso".

Lo hace la hermosa dama, que ha sido convidada a salir a tomar unos tragos o a bailar un lento (y lo hace con toda la ternura, la frescura y la sencillez en su sonrisa). Debatiéndose en una intensa y destructora duda interna, lo hace el apostador de caballos (que esta vez ha sido invitado por sus colegas a poner unos morlacos para intentar colectivamente una hazaña imposible). Un pobre mocosito que va a la escuela (más que nada para intentar llenar con algo su pancita flaca) lo hace ante una pregunta de ciencias naturales que le acaba de formular su maestra. El marido esposado, que ya no es dueño ni de ir a saludar a sus viejos amigos por los cumpleaños, lo hace (inventando una nueva excusa que resultará nada creíble). También tiene que hacerlo el jugador de dominó cuando, en una mano calamitosa, no encuentra juego (y ya no quedan fichas sobre la mesa).

Siempre se puede decir "paso". Y sucede que el tipo (o la tipa) que "pasa" ejecuta, en un mismo acto, una doble proyección de su decisión. Por un lado, el "pasante" o "pasador", tiene la gentileza de no elegir una respuesta más agresiva, del tipo del "ni en pedo" o el viejo y terminante "rajá turrito, rajá". Por otro lado, desliza la sensación de que pudo haber alguna mínima posibilidad de tomar la otra alternativa. Algo como un "hubiera podido, pero no". Por lo que el "paso" es siempre un "no". A lo sumo, un "ahora no", un "por ahora no", un "no incistas" camuflado, pero un "no" al fin. Y plantadito de firme.

Y es que está bien "pasar" de vez en cuando. Tal como dice un antiguo axioma truquero: "quiero quiero, nunca gana". A veces es saludable pasar, a veces necesario. A veces es la mejor opción. También hay veces en que la gente "pasa" directamente con la mirada, para no chocarse ni encontrarse con la realidad ( las otras realidades). Y hay veces en las que todas las preguntas parecen tener la misma respuesta. No obstante, siempre se puede decir "paso". Lo mejor puede que sea elegir cuándo. Y ante qué. Y ante quién.